lunes, 4 de julio de 2011

Poema A Elena

Noche tras noche
debajo de la sombra de tu ventana
la espera no es fructífera, pero si perdurante
tu idealizado afecto mi espirítu soñador demanda
nerviosa ingenuidad tu irradiante imagen forza
no hay limítes en la belleza que tu amor despierta

No quiero ser un condenado enamorado más
libérame del tormento de no ser quien bajo la lluvia tus labios rosa
dejáme que me gane en buena racha tu dicha y tu calor, pues
adoro tu mezcla inverosímil de fina y sencilla, que parece tan intocable
me desconcierta saber has sido la fuente del más amargo desencanto
y luego princesa ansiada que mi primer romance fuese a protagonizar

Tu deslumbrante rostro envuelto en grises proyecciones del recuerdo
trae a mi ser una peculiar y palpitante sensación
tu memoria aún está marcada en mi piel
en carne viva, tu presencia impregna mis días
tu partida, cara mia, no podrá ser nada más que mi mayor agonía 

Sólo contigo del invierno yo me amigo
si tus besos a bocanadas yo respiro
eres tú la que me hizo ver mi reflejo inexperto
y a por mis gestos declararme joven pretendiente

Tu cercanía limo todos mis temores
soltando formidable beatitud veraniega 
a mi perspicacia hizo latir tu esquiva mirada
y a Elena de Troya nada envidian tus distintivas cualidades florecientes

Tu pensamiento en silencio arrulla mi esperanza
instándome acudir a pronto cruce congeniante 
ni el destino podrá cada anochecer ocultarlo,
que para este corazón fuiste siempre mía

Tú, arranque emocional sin barreras
labios de fuego que no dejan ceniza
ni un aguacero recio te es mermante
por pasión en éxtasis desenfrenante

Paseándote por la plaza, a lo lejos, de imprevisto mi atención atrapas
mientras yo estoy escondido tras los barandales de zozobra pura
y es que fulminante tu encuentro nace,
choca mi deseo y tu inicial desdeño

No sé como una fémina es afable y cruel
provoca y rechaza, todo en un instante
para ese frío proceder no hay reacción
que de algo auxilie en tan angustiante situación

Aún así, tus manías me deleitan más que las clásicas melodías
puede el tiempo pasar, pero de la intima vida mía
tu nombre, no habrá quien jamás lo arrebate
Elena, dolce ragazza del mio paradiso


















COMENTARIO:

Poema a Elena Mendola (Agnese Nano), en Cinema Paradiso, una película  que luce con la magna música original de Ennio Morricone.

En la obra cumbre de Giuseppe Tornatore, el protagonista, Toto (Marco Leonardi, de joven y Jacques Perrin, adulto) vive uno de los romances más agridulces de la historia del "cinema italiano" en un gran viaje nostálgico. La poesía trata de evocar su sentir y reflejar pasajes de la entrañable historia de un film destacable y muy recomendable.

- Jonathan Figueroa - 







 

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