Poesía es el lienzo para bienvenir la expresión libre del clasicismo, invitante a seguir ideales en su portal visionario, que a versos transporta a tregua con este mundo ruín.
Procuro legar una dedicatoria que no claudicará
poetizando al prurito de alcanzarte sobre tu cenit
donde sean vociferantes las odas a ti estrofadas
al envolverte versallescamente y sin escapatoria
Atesoro el reconcomio de abrazarte con poética
disculpa si exagero, si por las noches desespero
en tardes plomizas y pluviosas, mi señero deseo
seguía siendo aquel del inmortalizarte en poesía
Al exhalar estos suspiros repletos de apetencias
pretendo traduzcas de oído a la balada desalada
que sobrepases obstáculos de copiosa distancia por ser mi musa de lira, celestialmente coronada
No me conformaré así, al endosar la agria derrota
dejaré a las coplas mías, relatar lo que despabilas
esperando veas con indulgencia estas inquietudes que lograsen librarme de tu ausencia penitenciaria
Quiero reveles tu recitación tal eufonía ovacionante
que los versos sean esos remos del empuje ameno arribando gorriones con desenvoltura a tus hombros tal encantamiento colmado de esa música barcarola
Mi declaracion de afección a ti, es ya irrevocable
quedó impresa en esta hoja, en tu iris y en mi ser
fue la emboscada voraz ante tu escrutinio leyente
de los sendos sonetos con una amplitud elogiante
Yo fui el enamorado involuntario de tus apariciones
surrealistas tal cánticos de sirena en aguas isleñas
por ello figurabas enigmática previo a relacionarme
llenándome esa sensación paralizante y sozobrante
Amada, un abrazo de poesía te exime y beatifica al relucir su vistosidad imprescindible a tus ideas
tal regocijo cantoril endulzando certero a tu sentir
siendo tú, la predilecta de este pasajero en tu vía.
Tus rosadas manos forman el sostén de esa flor ambarina surtida de pétalos que te provocasen un ánimo refrescante piropeando en estos lares, a la tersa piel tuya de jovencilla bañada por vivos colores efusivos tal capullos germinantes Esos tus dedillos, dichosos se deslizan sobre las texturas obedecientes a ti, quien si les muestra una remota caricia sin demoras, amariposada en ese candor que te concierne visualmente degustándote aquella semiperfección inaudita No te maquilles y sigue así en tu naturaleza descongojante liberada ante aquejantes angustias de existencial armonía pues tus visajes hacían juego con esos fondos campestres de un colorido dado solo contra el contraste de tu tez albar
Te ves imposiblemente mejor al hallarte en contacto floral bien ubicada al centro de la reserva de mi última rosaleda mocita entre los retoños y pimpollos ufanando sus gracias uniformes con las manchas pintorescas aún recorriéndote Ese semblante poblado de coloración despide mi tristeza dando bienvenida a este lleno de expresividad culminante urgiendo al cielo ilustre, que siga pendiente su crepúsculo a fin del instante presente detenido en tu dorado encuadre Pintada en sinfonía, lucías tu desfile de tinturas llamativas así menguante, resaltabas tornasolada en mi panorámica donde tu gesto sonriente coincide con brote de gardenias y despuntaba al alba, puliendo aspereza de pasada vileza. - Jonathan Figueroa -
El saxofonista del parque arrostra la tribulación a ritmo suyo
con aquel despliegue inherente de su filarmonía suburbana
pone a un lado las desidias callejeras, y musicaliza con afán
destinando su producción tonal en claves de sol a la floresta
Sus recitales son una amalgama bohemia del gusto popular
sin importarle escenarios, más si una interpretación artística
ensimismado al encarnar un otoño reverberado en alameda
cuando su saxofón añoso saca a relucir esa gala de soltura
Atendiendo a peticiones de la muchedumbre se logra avenir obteniendo metálica recompensa o papel moneda de suerte su postura inclinada es dedicada por dar aliento a cantilenas
vistiendo una boina francesa, rozando remembranza parisina
Su maleta viajera yace abierta sobre la acera tan concurrida
al aguardo de alguna caridad del samaritano allá transitante
cuyos oídos le son espontáneamente expuestos a esos aires
que acarrean efectos cantarines entre unas frondas cetrinas
Se distingue en lejanía al aplomo de su tocada estilo cabaré
albergando sin desperdicio un diestro ascenso en repertorio
integrado ya humilde a la convocatoria de público divagante el cual deja huella a lo largo del trecho de ajenos aposentos
Las hojas caídas tal almendras cuentan del acontecer jornal
a la merced del creador nuestro, que cambia las estaciones
su reflector es la luz del atardecer, adornándole melancólica
al saxofonista del parque, quien merece aplauso encarecido.
Apoyada en la barra del bar citadino más frecuentado
estuvo una chica de cabellos blondos haciendo alarde
de su mirada garza desafiando a quien ose acércarsele a su confianza inequívoca, sintiéndose diva en control
En silencio resguarda una actitud oxigenada de hechizo que exuda sugestión de fructificar la velada junto a ella
pareciendo espaciadamente sola y a su vez tan rodeada
atrayendo atenciones de hombres a la caza de corderos
Su melena estéticamente alborotada solazaba donosura
el hallarle revestía de ese irreprimible estremecimiento
ante su pose de muñeca cosmopolita en tapa de revista
ostentando un futuro incierto dentro su altivez juvenil
Una jactancia muda se elevaba en el endiosamiento suyo ponderando ya alabativa a su presencia de luz categórica
opacando las demás féminas en tajante despreocupación
originada en personal dominio de automanejo cualitativo
Ella aún desconoce al decaímiento físico que advendrá
mientras le espera con regodeo del saberse espléndida
majestuosa entre multitudes con esas vivaces latitudes se pavonea incorregible tal mimada niña encaprichada
La chica del bar carecía plena de miedo e inseguridad
quizás ello le convertía en la intimidante doncella gris
quien no se sonrojaba, ni se inmutaba ante los cortejos pues le es costumbre ser asediada de los enamoradizos.
Pincelas un sol creciente al asomar horizonte matinal viéndole con romanticismo destilar miel en tu mirada serán tus ojos avellana fuentes inagotables de poética pertenecientes a una custodia sin paraíso a conservar
Como vendavales apagando una frágil vela de soledad tus manos primorosas gozan desviviéndose en poesías cuando aquel esplendor de la fogata entre brasas ardía tan iluminativo a los confines y delicadezas de tu figura
La hermosura de tu voz asimila al trino de las aves tornando a sus amos desde pérdida del firmamento presagiante de tu dancística vitalidad ya irrepetible en que te aferras a armonizar talentos en convivios
Multifacética trotamundos de la expresión cantábile cuya melodiosidad sin lindes explota en mi alborozo si se abre tu visionaria ventana a este cielo turquesa al que inundas con ese lenguaje más allá de la prosa Un sonreir propio te caracteriza dentro mi relicario donde guardo tus escritos de poetisa inconfundible con búsqueda libertaria a mentes del buen augurio autora de ejemplo a seguir en el sendero ineludible
Mora en ti la enternecida adorabilidad de idealista que revela en sí, los aforismos del arte en tu amar por el cual te transformas en cavilación recurrente serenateando la noche de tu descubrir balconario.