En ítalas tierras de una lengua latina
se pescó el grito de el salvador paisano
que yacía cubierto bajo penas y arenas
más sin dejarse acallar de adversidad
Fueron cangrejos playeros con anhelos
que no se diluyeron y en vez, vencieron
conquistando redes del mar y de metas
playenses en sus fantasias ya cumplidas
En vez de caminar para atrás, lo esperado
decidieron armarse de amor a sus colores
y navegar directo a donde brillan logros
de los que labran sueños levantando pulgar
Oriundos cuscatlecos de un eco usuluteco
se instauraron meritosos en el corazón
de este país cálidamente suyo y pasional
por su poesía deportiva, igual al mágico
Fútbol sano generante de conmoción total
aminoras tristezas de mi humilde nación
con pueblo y jugadores unidos en el gol
tras toque magistral de balón aguerrido
En un verano italiano de nuevo milenio
contra banalidades, números e historia
hubo sí se puede en canchas de Ravenna
con vivificante pulso exaltado en vena
Sus versos dibujados en suelos arenosos
grabó devota y azul, la pluma compatriota
que se proclamase a todos, digna y airosa
por entrega hábil de optimistas docenales
En Septiembre patrio se independizaron
de título de pequeños y se acrecentaron
pues así es la historia nacional y heroica
cantando el himno ferviente desde la costa
De hoy en adelante tenemos más que celebrar
un anotante equipo triunfador y una libertad
alegría de que no existe nada para envidiar
sino sólo el merecer de victoria compartida
Cangrejitos playeros de candilejos senderos
los mejores hispanos de competición mundial
pueden estar seguros de ser nuestro orgullo
artesanado a cuentos de barro para recordar
- Jonathan Figueroa -
Mi tributo a la Selección Nacional de Fútbol Playa Salvadoreña.
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