dos pequeños retaron sus infímas aspiraciones
llevando consigo solo suficiente fe inocente
al adentrarse en aventura sin remordimientos
Rojo, como el cielo en el ocaso incandescente
el despertar de los sentidos se agudiza pleno
oyendo música colorida que esconde naturaleza
aún sabiendo doblegar mis ciegos bajos ánimos
Entre sombras aparece una chica de tacto tenue
con ojos rebozantes al límite de ganas vivídas
por guiarnos a pasajes que descubren libertad
e historia que arranca de genuina amistosidad
Bastó sonido de voz aprincesada para salvarse
junto a risas del cinema que venían de amigos
quienes grabaron creatividad a una posteridad
de la amplia visión esmerada de alma indomada
Bienaventurado compañerismo acá se disparse
cuando no exhibimos prejuicios sino empatía
y se da la bienvenida a experiencias sútiles
como caricias cosquilleantes a caras tiernas
Rojo, como el cielo de los poetas y pintores
que desde niños no pierden deleite apreciativo
cierran ojos al mal y persiguen bríosos sueños
al jugar entre ensolecidos trigales sin paralelo
- Jonathan Figueroa -
COMENTARIO:
Inspirado en el film italiano sobre no videntes, Rosso come il cielo.










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