Hojas esperanzadoras sostenía en sus ramas
el frondoso escondite al que amistades trepan
férreo tal la memoria que ha dejado tras de sí
con ocasos avistados en privilegiados ramajes
El árbol de sicómoro tiene las raíces de niñez
es testigo del paisaje donde se ha cimentado
allí se fraguaron nuestros sueños veraniegos
y un romance que musitaba envolvente verso
En él, nos acoplabamos a los retos venideros
contempladores de su magnificencia terrenal
del vigoroso símbolo de crecimiento edificante
que desde lo alto nos permitía ver todo detalle
Sentados en el árbol, se admira fastuosa vista
gracias a loable virtuosidad de aquel sicómoro
enriquecedor del boscaje forjando complicidad
con la desmesura de una pletórica imaginativa
Se acrecentaba al darnos ese numen fascinador
nos cautivaba proveyendo poder de observación
con la amplia perspectiva del conjunto elemental
y hasta sus ramas parecían abrazarse entre ellas
Su cumbre hacía vislumbrar mis problemáticas
como las pequeñeces de hormiguera que eran
al yacer sobre texturas reverberando fortalezas
en sintonía con su inquebrantable voz de brisa.
- Jonathan Figueroa -



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