Llueve frente a la ventana, ella se esfumó
cada gota deslizante, su soneto potencial
sobre los contornos de la guitarra destelló
paraliza e inspira, melancolía exponencial
Un humeante café llama en la anochecida
más sin surtir su bendito efecto de cafeína
mi gris contemplación sigue empedernida
pues demora en retornar tu voz nocturnina
Manos entrelazadas, más no con las tuyas
desearían romper ese aire de fusca lejanía
falta aquel alivio de sus miradas animosas
que vengan a llevarse los rastros de ufanía
La tarde se hunde en elucubración morosa
combinando matices de pintura vespertina
si escasea esa tibieza de su caricia decorosa
prevalecerán tonos azulados de golondrina
Frente a la ventana, pasea la muchedumbre
se va una parte de mi con quienes me notan
los ojos dispersos en camuflaje de vislumbre
a avistar de nuevo una figura femenil invocan
Se extraña el miramiento gratificante de ella
soñando despierto imagino ya se aproxima
a recibir la bienvenida que borrase su mella
con el reencuentro expresivo de gran estima
- Jonathan Figueroa -

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