jueves, 14 de junio de 2012

Tanguero Americano

Endosando saco bien tallado, va el tanguero hecho figurín
de vestimenta a la francesa, contrasta con su porteño barrio 
empleando un dialecto lunfardo y marplatense en su hablar 
como una cadenciosa milonga en la madrugada del desvelo

Hechó sus suertes con las grelas a veces ingratas de su área
matizándose con garbo sombrero y pañuelo blanco al cuello
al desplegar pavoneo fino y luminoso en sesiones tangueras
por las que llegó a ser reconocido en reino del compás latino 

Cantó al crescendo del arrabal continuamente emergiendo
en la unión sobrenatural del prestigio y precariedad de guita
abocándose a rumores de senda florida en bailes populares 
donde las rosarinas dan gala de sensualidad y coqueterías  
 
Devoto al romantizar distinguido libertango con su elegancia
él va virando al irse a la marchanta, abanicando su vocación
aunque así se vuelva nostálgico aquel atardecer bonaerense
más pronto lo olvida si el gaucho se entrega al bohemio voleo

Tiene pinta de dandi, trajeado con un alarde de zorzal cantor
como ese embrujo gardelista que todavía endulza los oídos 
a pibas lunfardas taconeando en giros de marchas triunfales
divulgando la fama de gavión y su beguén romántico de fiera

Su gallardía de alto perfil hace parecerle fanfarrón de farolito
pero falto de malevos contendientes que desafíen tal bacán
pues tan solo bailotea descorazonado al ritmo de un amurado 
como trasnochador del imsomnio voluntario en la cantina fría

Las propuestas indecorosas de su morocha son turbulencias 
que repasase el vago chabón bajo la luz llamativa del candil 
obviando esa amargura de no tener morlacos por malagüero
vaticinando afanamientos con aquel señuelo de un embustero

Los arrabaleros enfundados de mandolinas le acompañaban
a ese valentón chamuyando unas minas en dedicadas trovas
cuando retaban a bravucones por los boliches pendencieros
y terminaban pagando al tabernero con aquella voz de nuria
  
Los orilleros se embelesan bajo sol de durazno y golondrinas
tal compadres al escuchar pintorescas invenciones del tango
aún si a ratos fuese un tanto trucho, el entorno de su recinto
cuando desentrañan el desdén de desamores con su locura

Tanguero americano, es todo un canchero de telos y cabaré
nació entre tugurios animosos, oliendo el humo de cigarrillos
pues en lo infímo surgió su peculiar idealismo de milonguero
siendo galán de una guapa que espera el día que la quieras.

- Jonathan Figueroa - 











 

 

  


























































miércoles, 13 de junio de 2012

Rosa Conservada En Poemario

Desempolvando obras, encontré la rosa que te representa a ti
disecada entre hojas repletas de versos guarda reminiscencias
apenas es sombra de lo que fue en ese lapso del ser portentosa
ahora solo roza muy intimista a las letras que evocan tus pasajes

Su contemplación me invade de añoranza de la época exuberante
como cuando hacía juego con tus mejillas pudorosas, aquella rosa

hoy entre telarañas todavía teje nexos hacia algún engatusamiento
revestida con
ocultación por esa llamarada de pasión encapsulada

Rosa del abandono, privada del rayo solar y de hidratación llovida
tus tonos rojizos se oscurecieron por la desolación de mi nostalgia
ya no eres la envidia del jardín de aquellos romances estacionales
pero queda aún algo de deleitosa delicadeza en tu beldad envuelta

Arrinconada hallas esa forma de abrirte paso ante mi perspectiva
tal si quisieras yo fuese tu celador durante la oscuridad candelaria
recostada sobre libro impreso del sentir e impregnado de murrias
figuras una ejemplar novelera recitando al silencio nuestra historia

Preservo en ti, rosa, las caricias de unas féminas manos ausentes
el símbolo con petálos de texturas exquisitas y aroma puro de ella
regresando al instante que te sostuvo mi niña con rocío en su vista
mientras te aspiraba como perfumada flor que ofrecía sus agasajos

Rosa conservada en poemario, estás fundida con fragancia poética
vives en el nido de memoria literaria, de acompañamiento ilusionista
atesorando la recordación de un recóndito amorío y su dada reliquia
por lo cual no olvidaré al descubrirte cada vez, eres parte de mi ayer.


- Jonathan Figueroa -