Desempolvando obras, encontré la rosa que te representa a ti
disecada entre hojas repletas de versos guarda reminiscencias
apenas es sombra de lo que fue en ese lapso del ser portentosa
ahora solo roza muy intimista a las letras que evocan tus pasajes
Su contemplación me invade de añoranza de la época exuberante
como cuando hacía juego con tus mejillas pudorosas, aquella rosa
hoy entre telarañas todavía teje nexos hacia algún engatusamiento
revestida con ocultación por esa llamarada de pasión encapsulada
Rosa del abandono, privada del rayo solar y de hidratación llovida
tus tonos rojizos se oscurecieron por la desolación de mi nostalgia
ya no eres la envidia del jardín de aquellos romances estacionales
pero queda aún algo de deleitosa delicadeza en tu beldad envuelta
Arrinconada hallas esa forma de abrirte paso ante mi perspectiva
tal si quisieras yo fuese tu celador durante la oscuridad candelaria
recostada sobre libro impreso del sentir e impregnado de murrias
figuras una ejemplar novelera recitando al silencio nuestra historia
Preservo en ti, rosa, las caricias de unas féminas manos ausentes
el símbolo con petálos de texturas exquisitas y aroma puro de ella
regresando al instante que te sostuvo mi niña con rocío en su vista
mientras te aspiraba como perfumada flor que ofrecía sus agasajos
Rosa conservada en poemario, estás fundida con fragancia poética
vives en el nido de memoria literaria, de acompañamiento ilusionista
atesorando la recordación de un recóndito amorío y su dada reliquia
por lo cual no olvidaré al descubrirte cada vez, eres parte de mi ayer.
- Jonathan Figueroa -
Poesía es el lienzo para bienvenir la expresión libre del clasicismo, invitante a seguir ideales en su portal visionario, que a versos transporta a tregua con este mundo ruín.
miércoles, 13 de junio de 2012
lunes, 11 de junio de 2012
En Esa Bicicleta Aligerada
Acelerando a contracorriente del viento va mi cómplice bicicleta de años
desde mi infancia me transporta sin costo hasta unos destinos tornadizos
la adrenalina se segrega al montarle a ella elevándose sobre duro asfalto
siendo evidente que su techo es únicamente aquel cielo explícito y tenorio
A veces es empujada por vientos del sur y halada por libre albedrío
si acaso sopla un vendaval y va en bajada sin necesidad de pedaleo
termina yendo siempre más allá por gratitud a su solo amo tripulante
quien a su gusto libertino surca las rutas efímeras que se le deparen
La bicicleta callejera recorre vías lúbricas entre avenidas y bulevares
amigable y ambientalista me permite un paseo colonial por la ciudad
al apresurarse simulando crecerse alas propias a lo largo del camino
incluso pasa colinas ascendentes, pedregales tumultuosos y planicies
Sueña ir de tour sobre dos ruedas hacia la ciclista capital holandesa
participar en competición francesa o italiana del dulce extranjerismo
ágil como una saeta, rápida como una gacela y veloz como la liebre
licenciosa se desplaza ante aires inspirativos y erizadores de vellos
Su combustible me nace desde los poros cuando guio aquel manubrio
voy controlando aquella famélica y estilosa figura suya a mi voluntad
con curvaturas alivianantes de mi peso recargado en volátil bicicleta
avanzando a impulsos del pedalear y viendo adelante de lo venidero
Las llantas ciclísticas dejan marcas con un esfuerzo casi de proeza
abarcando zonas diversas de esa cuarteta de los puntos cardinales
cuando circunvolaban ansias de andar manejando cromados brillos
pues es la bicicleta, materia prima para exprimir el gozo de los días
Lograba en ella ir extendiendo el alcance de mis piernas y mis manos
con mechones de pelo ondeando al límite del desenfreno inconcebible
hombre y máquina complementos del progresar con autonomía terrenal
mostrando audacidad durable hasta el desenlace del callejón sin salida
Su cadena contradice ese nombre pues del estrés pronto me libera
como una vencedora apasible de sana recreatividad por las tardes
domingueras o sabatinas, las cuales idealmente nunca contaminase
y así rondo jubiloso por esta vida, subido en esa bicicleta aligerada.
- Jonathan Figueroa -
desde mi infancia me transporta sin costo hasta unos destinos tornadizos
la adrenalina se segrega al montarle a ella elevándose sobre duro asfalto
siendo evidente que su techo es únicamente aquel cielo explícito y tenorio
A veces es empujada por vientos del sur y halada por libre albedrío
si acaso sopla un vendaval y va en bajada sin necesidad de pedaleo
termina yendo siempre más allá por gratitud a su solo amo tripulante
quien a su gusto libertino surca las rutas efímeras que se le deparen
La bicicleta callejera recorre vías lúbricas entre avenidas y bulevares
amigable y ambientalista me permite un paseo colonial por la ciudad
al apresurarse simulando crecerse alas propias a lo largo del camino
incluso pasa colinas ascendentes, pedregales tumultuosos y planicies
Sueña ir de tour sobre dos ruedas hacia la ciclista capital holandesa
participar en competición francesa o italiana del dulce extranjerismo
ágil como una saeta, rápida como una gacela y veloz como la liebre
licenciosa se desplaza ante aires inspirativos y erizadores de vellos
Su combustible me nace desde los poros cuando guio aquel manubrio
voy controlando aquella famélica y estilosa figura suya a mi voluntad
con curvaturas alivianantes de mi peso recargado en volátil bicicleta
avanzando a impulsos del pedalear y viendo adelante de lo venidero
Las llantas ciclísticas dejan marcas con un esfuerzo casi de proeza
abarcando zonas diversas de esa cuarteta de los puntos cardinales
cuando circunvolaban ansias de andar manejando cromados brillos
pues es la bicicleta, materia prima para exprimir el gozo de los días
Lograba en ella ir extendiendo el alcance de mis piernas y mis manos
con mechones de pelo ondeando al límite del desenfreno inconcebible
hombre y máquina complementos del progresar con autonomía terrenal
mostrando audacidad durable hasta el desenlace del callejón sin salida
Su cadena contradice ese nombre pues del estrés pronto me libera
como una vencedora apasible de sana recreatividad por las tardes
domingueras o sabatinas, las cuales idealmente nunca contaminase
y así rondo jubiloso por esta vida, subido en esa bicicleta aligerada.
- Jonathan Figueroa -
sábado, 9 de junio de 2012
Incendiando Las Estrellas
Basta pronunciar tu nombre para divisar paralajes estelares
cuyos guiños astrales confabularán mi ulterior con misticismo
cuando sobre la azotea de la reflexión vislumbre fascinación
y en la lejanía me embriagase de delirio tu imagen nocturnal
Los cometas se difuminarán por viaje del universo inexplorado
serán añoranzas de una jauría de lobos aullando en montañas
desde la ventana te escoltarán hasta que concilies los sueños
dado eres heredera de la lírica rememorante de bardos celtas
Millares de centellas ví contigo en opulencia de estrellados cielos
los cuales de nubes se despejaron para el momento justo del idilio
pues imaginamos que a besos acallamos el bullicio de la vecindad
si la madrugada era tierna en edad y el tic-tac del reloj desvanecía
Casi se podían atisbar los haz de luz que regaló la antojadiza luna
al cruzarse con tu etérea beldad imponiéndose en nuestra velada
ungiendo de vehemencia las memorias marcadas por tal vivencia
consiguiendo así que saltara a la vista aquella esporádica fantasía
Rebasaban toda expectativa las veleidades de mi fortuna a tu lado
en ese aire biruji se sentía una sensibilidad energizando las artes
el arpa de ensueño acompañando la musicalización del encuentro
y dos batalladores espirítus afines que se negaban al apocamiento
Incendiando las estrellas, nos sentimos completos al mismo son
devorabas con tus miradas la magnificencia del espacio sideral
te camuflajeabas para permanecer abrigada en cálido terciopelo
y generaste esa unión como de barca hundida en el seno del mar.
- Jonathan Figueroa -
cuyos guiños astrales confabularán mi ulterior con misticismo
cuando sobre la azotea de la reflexión vislumbre fascinación
y en la lejanía me embriagase de delirio tu imagen nocturnal
Los cometas se difuminarán por viaje del universo inexplorado
serán añoranzas de una jauría de lobos aullando en montañas
desde la ventana te escoltarán hasta que concilies los sueños
dado eres heredera de la lírica rememorante de bardos celtas
Millares de centellas ví contigo en opulencia de estrellados cielos
los cuales de nubes se despejaron para el momento justo del idilio
pues imaginamos que a besos acallamos el bullicio de la vecindad
si la madrugada era tierna en edad y el tic-tac del reloj desvanecía
Casi se podían atisbar los haz de luz que regaló la antojadiza luna
al cruzarse con tu etérea beldad imponiéndose en nuestra velada
ungiendo de vehemencia las memorias marcadas por tal vivencia
consiguiendo así que saltara a la vista aquella esporádica fantasía
Rebasaban toda expectativa las veleidades de mi fortuna a tu lado
en ese aire biruji se sentía una sensibilidad energizando las artes
el arpa de ensueño acompañando la musicalización del encuentro
y dos batalladores espirítus afines que se negaban al apocamiento
Incendiando las estrellas, nos sentimos completos al mismo son
devorabas con tus miradas la magnificencia del espacio sideral
te camuflajeabas para permanecer abrigada en cálido terciopelo
y generaste esa unión como de barca hundida en el seno del mar.
- Jonathan Figueroa -
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