lunes, 11 de junio de 2012

En Esa Bicicleta Aligerada

Acelerando a contracorriente del viento va mi cómplice bicicleta de años
desde mi infancia me transporta sin costo hasta unos destinos tornadizos
la adrenalina se segrega al montarle a ella elevándose sobre duro asfalto
siendo evidente que su techo es únicamente aquel cielo explícito y tenorio

A veces es empujada por vientos del sur y halada por libre albedrío 
si acaso sopla un vendaval y va en bajada sin necesidad de pedaleo
termina yendo siempre más allá por gratitud a su solo amo tripulante
quien a su gusto libertino surca las rutas efímeras que se le deparen 

La bicicleta callejera recorre vías lúbricas entre avenidas y bulevares
amigable y ambientalista me permite un paseo colonial por la ciudad
al apresurarse simulando crecerse alas propias a lo largo del camino  
incluso pasa colinas ascendentes, pedregales tumultuosos y planicies

Sueña ir de tour sobre dos ruedas hacia la ciclista capital holandesa
participar en competición francesa o italiana del dulce extranjerismo
ágil como una saeta, rápida como una gacela y veloz como la liebre
licenciosa se desplaza ante aires inspirativos y erizadores de vellos

Su combustible me nace desde los poros cuando guio aquel manubrio
voy controlando aquella famélica y estilosa figura suya a mi voluntad
con curvaturas alivianantes de mi peso recargado en volátil bicicleta
avanzando a impulsos del pedalear y viendo adelante de lo venidero

Las llantas ciclísticas dejan marcas con un esfuerzo casi de proeza
abarcando zonas diversas de esa cuarteta de los puntos cardinales
cuando circunvolaban ansias de andar manejando cromados brillos
pues es la bicicleta, materia prima para exprimir el gozo de los días  

Lograba en ella ir extendiendo el alcance de mis piernas y mis manos  
con mechones de pelo ondeando al límite del desenfreno inconcebible
hombre y máquina complementos del progresar con autonomía terrenal
mostrando audacidad durable hasta el desenlace del callejón sin salida

Su cadena contradice ese nombre pues del estrés pronto me libera
como una vencedora apasible de sana recreatividad por las tardes
domingueras o sabatinas, las cuales idealmente nunca contaminase
y así rondo jubiloso por esta vida, subido en esa bicicleta aligerada.


- Jonathan Figueroa - 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario