Poesía es el lienzo para bienvenir la expresión libre del clasicismo, invitante a seguir ideales en su portal visionario, que a versos transporta a tregua con este mundo ruín.
Pasando de tus veinte abriles, aún guardas aquel candor febril el cual avisté desde la primera vez que entrecruzamos sendas sucedió de pronto por pura casualidad de rumbos y romances cuando nos unía la fuerza ante la cual cedímos sin entenderle Compones sigilosa tu íntima balada en ese piano de la azotea con una fatalidad llena de clamores del ayer negando fenecer mientras tus dedos idean partituras instintivas y conmovientes acompañadas de tu bisbiseo melodioso hasta romper en llanto Yo escribía las letras que narrasen esas vivencias taciturnas donde en mi recámara conversamos en luz ámbar y ardorosa alejados de las aflicciones que emergían solas por canciones siendo prístino y claro cuánto complementamos el uno al otro Tu pactabas al silencio esa avenencia con el numen y el estro forjando una alianza conmigo, restándome nomás agradecerte al devolver el detalle invaluablemente preciado e incondicional homenajearía a nuestra comunión de deambulante desolación
Tu buen ángel habría de arrebatar añoranza al latente frenesí como el silbido bohemio arrastrado por los vientos del cambio relucirías traviesa niña ante extasiantes duetos sin aminorarte musicalizando nuestras vidas, fusionados en emparejamiento Música de dos, es flechazo directo al gusto de enamorados un arreglo armonioso rebosando eufonía en vals de euritmia tal dúo embelesado por la cadenciosa magia de sus acordes imprescindible tonadilla mental al son de enlazarse la mirada.
En cada fragmento de ti, encuentro algún misterio irresoluto
siendo damisela de inspiración cuando yaces a total quietud
al mirarte fijo, desentraño tu esencia purificada a la superficie
donde predominan tus gracias encantadas sobre la almohada
Adoro esa sencillez tuya entre risas de algarabía debutante
jamás presuntuosa ni distante al compartir gozosa conmigo
centrando el conjunto de tus atractivos en ese mortal delirio
de esa mirada irresistible e implacable consumiéndome vivo
Un parpadeo tuyo desaparece dos mundos para perderme
si es palpable un incontenible cosquilleo recorriendo cuello
hasta desenredar con mis manos ese pelo resplandeciente
y verte sonriente, esperando ser colmada a besos y abrazos
Esa textura de tu piel me vuelve un explorador del acariciarte
yendo lento por aquella albura perfectamente suavizada en ti
por la pulcritud que tan solo emana paz a través de tu cuerpo
desearía fueras yo un segundo y así supieras cuanto cautivas
Hay una distinción de belleza en tu estado de sueño y realismo
por el que me imagino poder habitar en tu anhelación nocturna
poetizar todos los ocasos al aire libre entre terrenos jardinales
desatando rimas a cada paso de tu danza dichosa en vivacidad
En cada fragmento de ti, reúno todas mis atenciones masculinas
en derroche de esfuerzos buscando contentarte, divinizada alma
al halagar a baño de piropos esa ostentación de preciosidad tuya
conformando tu ser que imanta mi enamoramiento sin expiración.
Endosando saco bien tallado, va el tanguero hecho figurín de vestimenta a la francesa, contrasta con su porteño barrio empleando un dialecto lunfardo y marplatense en su hablar como una cadenciosa milonga en la madrugada del desvelo
Hechó sus suertes con las grelas a veces ingratas de su área matizándose con garbo sombrero y pañuelo blanco al cuello al desplegar pavoneo fino y luminoso en sesiones tangueras por las que llegó a ser reconocido en reino del compás latino
Cantó al crescendo del arrabal continuamente emergiendo en la unión sobrenatural del prestigio y precariedad de guita abocándose a rumores de senda florida en bailes populares donde las rosarinas dan gala de sensualidad y coqueterías Devoto al romantizar distinguido libertango con su elegancia él va virando al irse a la marchanta, abanicando su vocación aunque así se vuelva nostálgico aquel atardecer bonaerense más pronto lo olvida si el gaucho se entrega al bohemio voleo Tiene pinta de dandi, trajeado con un alarde de zorzal cantor como ese embrujo gardelista que todavía endulza los oídos a pibas lunfardas taconeando en giros de marchas triunfales divulgando la fama de gavión y su beguén romántico de fiera Su gallardía de alto perfil hace parecerle fanfarrón de farolito pero falto de malevos contendientes que desafíen tal bacán pues tan solo bailotea descorazonado al ritmo de un amurado como trasnochador del imsomnio voluntario en la cantina fría Las propuestas indecorosas de su morocha son turbulencias que repasase el vago chabón bajo la luz llamativa del candil obviando esa amargura de no tener morlacos por malagüero vaticinando afanamientos con aquel señuelo de un embustero
Los arrabaleros enfundados de mandolinas le acompañaban a ese valentón chamuyando unas minas en dedicadas trovas cuando retaban a bravucones por los boliches pendencieros y terminaban pagando al tabernero con aquella voz de nuria Los orilleros se embelesan bajo sol de durazno y golondrinas tal compadres al escuchar pintorescas invenciones del tango aún si a ratos fuese un tanto trucho, el entorno de su recinto cuando desentrañan el desdén de desamores con su locura
Tanguero americano, es todo un canchero de telos y cabaré nació entre tugurios animosos, oliendo el humo de cigarrillos pues en lo infímo surgió su peculiar idealismo de milonguero siendo galán de una guapa que espera el día que la quieras.