el cual avisté desde la primera vez que entrecruzamos sendas
sucedió de pronto por pura casualidad de rumbos y romances
cuando nos unía la fuerza ante la cual cedímos sin entenderle
Compones sigilosa tu íntima balada en ese piano de la azotea
con una fatalidad llena de clamores del ayer negando fenecer
mientras tus dedos idean partituras instintivas y conmovientes
acompañadas de tu bisbiseo melodioso hasta romper en llanto
Yo escribía las letras que narrasen esas vivencias taciturnas
donde en mi recámara conversamos en luz ámbar y ardorosa
alejados de las aflicciones que emergían solas por canciones
siendo prístino y claro cuánto complementamos el uno al otro
Tu pactabas al silencio esa avenencia con el numen y el estro
forjando una alianza conmigo, restándome nomás agradecerte
al devolver el detalle invaluablemente preciado e incondicional
homenajearía a nuestra comunión de deambulante desolación
Tu buen ángel habría de arrebatar añoranza al latente frenesí
como el silbido bohemio arrastrado por los vientos del cambio
relucirías traviesa niña ante extasiantes duetos sin aminorarte
musicalizando nuestras vidas, fusionados en emparejamiento
Música de dos, es flechazo directo al gusto de enamorados
un arreglo armonioso rebosando eufonía en vals de euritmia
tal dúo embelesado por la cadenciosa magia de sus acordes
imprescindible tonadilla mental al son de enlazarse la mirada.
- Jonathan Figueroa -
















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