más te aceleras viendo belleza repentina
que ha derrotado tus tácticas cerebrales
dejándote a intemperie, corazón salvaje
Esa luz de luna empozada en el rostro
contempla con detenimiento tu estadía
atmósfera irresistible conformada de ti
rodea esos brillos aurales y alucinantes
Corazonadas carecientes del raciocinio
incrédulas de juicios y premeditaciones
controlan los sentimientos sin amarres
buscando veraces, sus fines esenciales
Corazón que te resistes a abandonarme
amedrentado a golpes acerbos cada día
tu memoria imborrable alimenta franca
todo rasguño incensurable del ido ayer
Tú, que sin medir negra consecuencia
vuelves iracunda a esta fiel conciencia
no te concedes confortante paz alguna
poseído de tu premonición excepcional
A pálpito liberas instintos de imprevisto
como ese cortejo surgido en la intuición
es humana exhibición de supervivencia
corazón salvaje, apadrinado del impulso.
- Jonathan Figueroa -
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