miércoles, 9 de mayo de 2012

El Saxofonista del Parque

El saxofonista del parque arrostra la tribulación a ritmo suyo
con aquel despliegue inherente de su filarmonía suburbana
pone a un lado las desidias callejeras, y musicaliza con afán
destinando su producción tonal en claves de sol a la floresta

Sus recitales son una amalgama bohemia del gusto popular
sin importarle escenarios, más si una interpretación artística
ensimismado al encarnar un otoño reverberado en alameda
cuando su saxofón añoso saca a relucir esa gala de soltura

Atendiendo a peticiones de la muchedumbre se logra avenir

obteniendo metálica recompensa o papel moneda de suerte
su postura inclinada es dedicada por dar aliento a cantilenas
vistiendo una boina francesa, rozando remembranza parisina
 
Su maleta viajera yace abierta sobre la acera tan concurrida
al aguardo de alguna caridad del samaritano allá transitante
cuyos oídos le son espontáneamente expuestos a esos aires
que acarrean efectos cantarines entre unas frondas cetrinas

Se distingue en lejanía al aplomo de su tocada estilo cabaré
albergando sin desperdicio un diestro ascenso en repertorio
integrado ya humilde a la convocatoria de público divagante

el cual deja huella a lo largo del trecho de ajenos aposentos

Las hojas caídas tal almendras cuentan del acontecer jornal
a la merced del creador nuestro, que cambia las estaciones
su reflector es la luz del atardecer, adornándole melancólica
al saxofonista del parque, quien merece aplauso encarecido.


- Jonathan Figueroa - 




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