estuvo una chica de cabellos blondos haciendo alarde
de su mirada garza desafiando a quien ose acércarsele
a su confianza inequívoca, sintiéndose diva en control
En silencio resguarda una actitud oxigenada de hechizo
que exuda sugestión de fructificar la velada junto a ella
pareciendo espaciadamente sola y a su vez tan rodeada
atrayendo atenciones de hombres a la caza de corderos
Su melena estéticamente alborotada solazaba donosura
el hallarle revestía de ese irreprimible estremecimiento
ante su pose de muñeca cosmopolita en tapa de revista
ostentando un futuro incierto dentro su altivez juvenil
Una jactancia muda se elevaba en el endiosamiento suyo
ponderando ya alabativa a su presencia de luz categórica
opacando las demás féminas en tajante despreocupación
originada en personal dominio de automanejo cualitativo
Ella aún desconoce al decaímiento físico que advendrá
mientras le espera con regodeo del saberse espléndida
majestuosa entre multitudes con esas vivaces latitudes
se pavonea incorregible tal mimada niña encaprichada
La chica del bar carecía plena de miedo e inseguridad
quizás ello le convertía en la intimidante doncella gris
quien no se sonrojaba, ni se inmutaba ante los cortejos
pues le es costumbre ser asediada de los enamoradizos.
- Jonathan Figueroa -

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