la dama del parasol miró hacia los cielos
con su mística de gitana en los desiertos
al alcanzar un clímax de sinergia anímica
Ella rondando los albores del siglo veinte
mantiene en mirada la huella del origen, sus
rememoraciones galopan tal nobles corceles
acatando llamado de templanza humedecida
Aparece el caballero ataviado de tonos moca
con ese porte galante que bañó la impresión
de sombrero detectivesco, chaqueta invernal
rastreando una musa, al acecho ya se entregó
Cuando él acudió a encuentro imponderable
bajo unas cenizas nubes, la llama en la lluvia
se encendió para finalizar su alargada espera
imponiéndose febrilidad propia de sobresalto
Brotó su belleza de magnetismo tremulante
ante los paisajes escarlata revelando idílios
de una maja pareja entrelezando sus labios
que saborearon demora abismal en lejanías
Surgió fuerza melancólica de la anhelación
adormeciéndose sobre laureles de convidar
aquellas ilesas caricias endeudadas entre sí
enmarcando la lluvia como testigo flamante.
- Jonathan Figueroa -






































