miércoles, 6 de junio de 2012

La Chica del Lago


Envuelta de noche y nebulosa de neón
bajo velo de adolescencia vibrátil
constelada de terneza e insolencia
su mirada cerúlea se perdía en lo sideral

El aura precoz de su faz femenil
fue evocativa de agridulce sinfonía,
su mística de lugareña me embargaba 
y fraguaría aventuranzas veraniegas

Zarpazo en vistazo de felina fascinación
realzaría de ella, a su zarca melancolía 
zagala angelical tal ninfa de mi barcarola
con garbo de libertina surcaría el suspiro 

Lacia flotaba su cabellera rubia castaña
en el éter del lago, emanaría virgen fulgor
al peinarle en espirales una sobria brisa
a aquella chica magnetizando su alrededor.

- Jonathan Figueroa - 










  






































miércoles, 16 de mayo de 2012

Un Abrazo de Poesía

Procuro legar una dedicatoria que no claudicará
poetizando al prurito de alcanzarte sobre tu cenit
donde sean vociferantes las odas a ti estrofadas
al envolverte versallescamente y sin escapatoria

Atesoro el reconcomio de abrazarte con poética
disculpa si exagero, si por las noches desespero
en tardes plomizas y pluviosas, mi señero deseo
seguía siendo aquel del inmortalizarte en poesía

Al exhalar estos suspiros repletos de apetencias
pretendo traduzcas de oído a la balada desalada
que sobrepases obstáculos de copiosa distancia

por ser mi musa de lira, celestialmente coronada

No me conformaré así, al endosar la agria derrota
dejaré a las coplas mías, relatar lo que despabilas
esperando veas con indulgencia estas inquietudes

que lograsen librarme de tu ausencia penitenciaria

Quiero reveles tu recitación tal eufonía ovacionante
que los versos sean esos remos del empuje ameno

arribando gorriones con desenvoltura a tus hombros
tal encantamiento colmado de esa música barcarola

Mi declaracion de afección a ti, es ya irrevocable
quedó impresa en esta hoja, en tu iris y en mi ser
fue la emboscada voraz ante tu escrutinio leyente
de los sendos sonetos con una amplitud elogiante

Yo fui el enamorado involuntario de tus apariciones
surrealistas tal cánticos de sirena en aguas isleñas
por ello figurabas enigmática previo a relacionarme
llenándome esa sensación paralizante y sozobrante

Amada, un abrazo de poesía te exime y beatifica 

al relucir su vistosidad imprescindible a tus ideas
tal regocijo cantoril endulzando certero a tu sentir
siendo tú, la predilecta de este pasajero en tu vía.


- Jonathan Figueroa - 

 










  

domingo, 13 de mayo de 2012

Pintada En Sinfonía

Tus rosadas manos forman el sostén de esa flor ambarina
surtida de pétalos que te provocasen un ánimo refrescante
piropeando en estos lares, a la tersa piel tuya de jovencilla 
bañada por vivos colores efusivos tal capullos germinantes

Esos tus dedillos, dichosos se deslizan sobre las texturas
obedecientes a ti, quien si les muestra una remota caricia
sin demoras, amariposada en ese candor que te concierne 
visualmente degustándote aquella semiperfección inaudita 

No te maquilles y sigue así en tu naturaleza descongojante
liberada ante aquejantes angustias de existencial armonía
pues tus visajes hacían juego con esos fondos campestres
de un colorido dado solo contra el contraste de tu tez albar


Te ves imposiblemente mejor al hallarte en contacto floral
bien ubicada al centro de la reserva de mi última rosaleda
mocita entre los retoños y pimpollos ufanando sus gracias
uniformes con las manchas pintorescas aún recorriéndote

 
Ese semblante poblado de coloración despide mi tristeza
dando bienvenida a este lleno de expresividad culminante
urgiendo al cielo ilustre, que siga pendiente su crepúsculo
a fin del instante presente detenido en tu dorado encuadre

   
Pintada en sinfonía, lucías tu desfile de tinturas llamativas
así menguante, resaltabas tornasolada en mi panorámica
donde tu gesto sonriente coincide con brote de gardenias

y despuntaba al alba, puliendo aspereza de pasada vileza.

- Jonathan Figueroa - 





































































miércoles, 9 de mayo de 2012

El Saxofonista del Parque

El saxofonista del parque arrostra la tribulación a ritmo suyo
con aquel despliegue inherente de su filarmonía suburbana
pone a un lado las desidias callejeras, y musicaliza con afán
destinando su producción tonal en claves de sol a la floresta

Sus recitales son una amalgama bohemia del gusto popular
sin importarle escenarios, más si una interpretación artística
ensimismado al encarnar un otoño reverberado en alameda
cuando su saxofón añoso saca a relucir esa gala de soltura

Atendiendo a peticiones de la muchedumbre se logra avenir

obteniendo metálica recompensa o papel moneda de suerte
su postura inclinada es dedicada por dar aliento a cantilenas
vistiendo una boina francesa, rozando remembranza parisina
 
Su maleta viajera yace abierta sobre la acera tan concurrida
al aguardo de alguna caridad del samaritano allá transitante
cuyos oídos le son espontáneamente expuestos a esos aires
que acarrean efectos cantarines entre unas frondas cetrinas

Se distingue en lejanía al aplomo de su tocada estilo cabaré
albergando sin desperdicio un diestro ascenso en repertorio
integrado ya humilde a la convocatoria de público divagante

el cual deja huella a lo largo del trecho de ajenos aposentos

Las hojas caídas tal almendras cuentan del acontecer jornal
a la merced del creador nuestro, que cambia las estaciones
su reflector es la luz del atardecer, adornándole melancólica
al saxofonista del parque, quien merece aplauso encarecido.


- Jonathan Figueroa - 




lunes, 7 de mayo de 2012

La Chica del Bar

Apoyada en la barra del bar citadino más frecuentado
estuvo una chica de cabellos blondos haciendo alarde
de su mirada garza desafiando a quien ose acércarsele

a su confianza inequívoca, sintiéndose diva en control

En silencio resguarda una actitud oxigenada de hechizo

que exuda sugestión de fructificar la velada junto a ella
pareciendo espaciadamente sola y a su vez tan rodeada
atrayendo atenciones de hombres a la caza de corderos

Su melena estéticamente alborotada solazaba donosura
el hallarle revestía de ese irreprimible estremecimiento
ante su pose de muñeca cosmopolita en tapa de revista
ostentando un futuro incierto dentro su altivez juvenil
 

Una jactancia muda se elevaba en el endiosamiento suyo
ponderando ya alabativa a su presencia de luz categórica
opacando las demás féminas en tajante despreocupación
originada en personal dominio de automanejo cualitativo

Ella aún desconoce al decaímiento físico que advendrá
mientras le espera con regodeo del saberse espléndida
majestuosa entre multitudes con esas vivaces latitudes

se pavonea incorregible tal mimada niña encaprichada

La chica del bar carecía plena de miedo e inseguridad
quizás ello le convertía en la intimidante doncella gris
quien no se sonrojaba, ni se inmutaba ante los cortejos

pues le es costumbre ser asediada de los enamoradizos.

- Jonathan Figueroa -