Poesía es el lienzo para bienvenir la expresión libre del clasicismo, invitante a seguir ideales en su portal visionario, que a versos transporta a tregua con este mundo ruín.
Quedan retazos del amor rebelde
pero sé que nos volveremos a ver
aunque sea solo en la imaginación
donde se alborote nuestra sangre
Aviva la llama que nos haga sentir
al menos el estigma de tu poemario
al salir a flote tu lado desmadejado
deja sea yo aquel quien te escuche
Quiero se diluyan en mi tus secretos
que desprendan pretensiones tus ojos
sumergirte en algún detenido momento
cuando mecías todas tus ostentaciones
Aférrate a la edad de ese descubrir
en que tu preocupación desaparece
optando por vivir aún con sus errores
creyendo en mi sacrificio por tenerte
El tiempo juntos ya nos dió provecho
más no demos lo nuestro por hecho
sigamos cruzándonos en encuentros
sin disminuir nuestro toque de locura
Habrá un punto de comunión bendito
el beso nos unirá a un mundo girando
harás con tus labios las mejores rimas
si yo les esparzo a los míos ahí contigo.
Ella solía interpretar al son del tintineo lluvioso
de cada gota tocando su nota rítmica distintiva
sin amedrentarse ante intemperie tempestuosa
se erguía con delicada colocación de devoción
Ante una cruz trascendental vislumbraba cielos
asediada por nubes sombrías de sus dolencias
aguardando al divino despejamiento clarificante
y al sirimiri que pacificase el clima en su interior
Sosteniendo al violín agudiza su perceptividad
tal si se integrasen en arpegios empedernidos
cuando esa solista invita a su privado concierto
con panorámica teatral en las afueras citadinas
La damisela vistiendo boina y chaqueta de lana
sujeta con fineza de precisión al arco estilizado
vaivén rememorante del sube y baja existencial
infundiendo mansedumbre creativa a la redonda
Con su vehemencia impetuosa suelta al suspiro
solemne alusión a aquellos romances perdidos
a los días que no disfrutaron delicias de plenitud
a esa primavera suya que jamás llegó formidable
La violinista de la llovizna dice ser ánima febril
músico apasionada del instrumento de cuerda
va y envía composición a escuchas de sueños
perfilándose ella rutilante al claroscuro humano.
Dibujando su rostro, comprendí que ella mora en mi inspiración
encendiendo indeliberadamente aquel obstinado ingenio mío
cuando yo adrede intentaba lo irrealizable, en papel emularle
como si de forma casual se pudiese grabarle tan embellecida
Podría gastarse todo el grafito del mundo en mis intentos vanos
y no habrá número de lápiz que consiga plasmar aquella lindura
ni sombreado que pueda ilustrar la magia contenida en su mirada
si en el fondo yo sé cuánto cuesta expresar lo distinta que es ella
No consigo delinear su sonrisa con la espontaneidad que genera
tampoco trazar bien a la brisa que ondulaba su cabello al exterior ni manifestar tal exquisitez de su encantamiento que deja cautivo
menos aún retratar la viva pureza de su ambrosía alimentándome
Su brillo propio no se cristalizará en ninguna hoja, lienzo o palabra
no quedará estampada su memoria en otro lugar más que la mente
pues su evocación es tan sentida cuando le veo al cerrar estos ojos
que el dibujarle produce una alusión halagadora pero incomparable
El deleitoso carisma de esa presencia rehúye al no escuchar su voz sin lograr esbozar el lleno de su femineidad plena en algún bosquejo porque se niega a perfilarse con la misma naturaleza fortuita de facha
no será igual que verle en persona, a todas luces de su auge colorido
Dibujando su rostro, saco ventaja si la dibujo mirándome hondo y fijo aunque no esté conmigo la sublimidad de aquella ternura en sus ojos ni siga presente el mismo rostro vanidoso que al hombre deja perplejo
si buscase inútilmente estudiarla, siendo ella una imponderable figura.
Pasando de tus veinte abriles, aún guardas aquel candor febril el cual avisté desde la primera vez que entrecruzamos sendas sucedió de pronto por pura casualidad de rumbos y romances cuando nos unía la fuerza ante la cual cedímos sin entenderle Compones sigilosa tu íntima balada en ese piano de la azotea con una fatalidad llena de clamores del ayer negando fenecer mientras tus dedos idean partituras instintivas y conmovientes acompañadas de tu bisbiseo melodioso hasta romper en llanto Yo escribía las letras que narrasen esas vivencias taciturnas donde en mi recámara conversamos en luz ámbar y ardorosa alejados de las aflicciones que emergían solas por canciones siendo prístino y claro cuánto complementamos el uno al otro Tu pactabas al silencio esa avenencia con el numen y el estro forjando una alianza conmigo, restándome nomás agradecerte al devolver el detalle invaluablemente preciado e incondicional homenajearía a nuestra comunión de deambulante desolación
Tu buen ángel habría de arrebatar añoranza al latente frenesí como el silbido bohemio arrastrado por los vientos del cambio relucirías traviesa niña ante extasiantes duetos sin aminorarte musicalizando nuestras vidas, fusionados en emparejamiento Música de dos, es flechazo directo al gusto de enamorados un arreglo armonioso rebosando eufonía en vals de euritmia tal dúo embelesado por la cadenciosa magia de sus acordes imprescindible tonadilla mental al son de enlazarse la mirada.